una flor abierta a medianoche cortada desde tus dientes me mira peligrosa ¿quién diría adiós? aún pudiendo correr mis pies son dos gotas besándose en el río
adentro del sonido vive un ave despliega sus alas verdes como queriendo decirme algo detrás de su inmensidad se abre la espuma ese graznido débil y ronco no guarda relación con el gran pico dorado en cambio las plumas, puntas gélidas socavando el cuero tieso hablan del dolor y la belleza una pequeña gota de sangre sobre la pálida arena J