Entradas

Mostrando las entradas de diciembre, 2025

está despierta la jungla silvestre

  está despierta la jungla silvestre cruje una puerta, me levanto el insecto de la cama está empapado de sangre  y un poco de transpiración abrir los ojos cuando el sol pega de frente  genera pequeñas estrellas dolorosas  hay una enfermedad comiéndose el aire detrás de mí ¿cómo amaneciste? esta mañana guarda muchas posibilidades una vecina está mirando  el momento exacto que abrís las cortinas desnuda, cansada  ella te mira — es un espejo su juventud se proyecta en tu cuerpo anciano se saludan con la mano una de las dos estrelló el colchón contra la pared saltó y sugirió dejar de pensar en las cosas que el tiempo se roba ¿si pudieras borrar un recuerdo seguirías siendo la misma? desde los trece años  un caudal alcohólico me arrastra en el balcón, atrás del jardín uso las botellas para crear nuevas plantas  existe la vida después de la vida y existe  morir para nacer con otra forma el sabor de las anfetaminas es  una lengua muerta y pesad...

canción

la luz del día cambia el color de tu mirada incandescente  efervescente alucinación  caigo encantada en el carrusel de una película * dejemos a las flores hablar su propio idioma que los cuerpos exploren  la forma del conjunto bajo el sol de primavera  * todo el tiempo que pasó para llegar al mismo punto del que nos expulsaron y la manzana mordida con la forma de tus dientes

Des-doblamiento

  Otra vez estoy soñando. O es el sueño que salió de mi cabeza y se metió en el armario. De todos modos, él me mira. Y yo finjo no saber qué está mirando. En el gesto de ignorar, pretender, hacer de cuentas que, el sueño se abre hacia mí como una Flor de Saturno. Muestra los dientes aterciopelados, de color violeta. Su aliento a vino me empalaga. Lo que me trae el recuerdo de aquella otra flor, que vive escondida en las selvas asiáticas, difícil de encontrar. Sigo el olor a carne en descomposición hasta llegar a ella.  Su pelo cae sobre mi pelo como una cortina oscura que me cubre la espalda cuando tengo frío y entonces puedo saber que llegué a lo que estaba buscando. Si pudiera trazar un mapa en mi cabeza, para poder volver la próxima vez. Pero la idea es difusa y pronto la forma se disuelve entre las nubes. Veo su cara, pero el pelo no me envuelve. Despacio, se aleja de mí lo que yo creo que puede ser mi cuerpo mientras descanso. Por un momento, quiero ser ella. No ser ni ...

El punto de nocomienzo

  Resignificar el lugar en que todo empezó, principio fundamental que me arrastra hacia la esquina. Restar importancia a las cosas sagradas o hacer de lo intrascendente un sentido absoluto. Entonces voy deslizándome, líquida, en el camino que traza la luz del día sobre las diagonales hasta llegar al punto.  El punto se abre mientras bostezo. Escucho la conversación de dos mujeres y un perro, el perro dice: guau. Ellas plantean la idea de nombrar la cosa hasta que deje de significar. Juegan en voz alta a repetir sus nombres. En la reiteración del sonido, despacio, se pierde la forma. El semáforo cambia. Ellas continúan con su vida y la vida de la criatura, que camina entre bultos, salta, olfatea la entrepierna ajena, extasiada. Se alejan de mí, desdibujándome en la distancia.  Quisiera decir, no me dejen. Llévenme al lugar donde sea que las cosas encuentran su explicación. Parecen los tres –o las tres, el animal podría ser él, ella, ésto— seres determinados por la plenitud...

Hidea

pela el corazón como una manzana, me decía pasa por la piel un cuchillo, limpia la impureza  de aquella idea que se metió adentro tuyo como si fuera un adorno que se pone o se guarda según el cambio de estación y con todas mis fuerzas yo intentaba erradicar esa idea mejor llamada deseo, confusión idea sólo la idea de quedarme desnuda, yo misma en mi cabeza para poder quitar de alguna forma el conflicto de quería o debería me logra enloquecer 

Hiede

  y en la habitación me envuelve el olor agrio  de la muerte cuando empieza su proceso  abre el corazón cielo como el relicario  esconde adentro suyo una flor que todavía no está seca