está despierta la jungla silvestre

 

está despierta la jungla silvestre


cruje una puerta, me levanto

el insecto de la cama está empapado

de sangre 

y un poco de transpiración

abrir los ojos cuando el sol pega de frente 

genera pequeñas estrellas

dolorosas 

hay una enfermedad

comiéndose el aire detrás de mí




¿cómo amaneciste?

esta mañana guarda muchas posibilidades

una vecina está mirando 

el momento exacto que abrís las cortinas

desnuda, cansada 

ella te mira — es un espejo

su juventud se proyecta en tu cuerpo anciano

se saludan con la mano

una de las dos estrelló el colchón

contra la pared

saltó y sugirió dejar de pensar

en las cosas que el tiempo se roba


¿si pudieras borrar un recuerdo

seguirías siendo la misma?



desde los trece años 

un caudal alcohólico me arrastra

en el balcón, atrás del jardín

uso las botellas para crear nuevas plantas 

existe la vida después de la vida y existe 

morir para nacer con otra forma

el sabor de las anfetaminas es 

una lengua muerta y pesada 

tocándome la nuca




algo cambió

cuando te fuiste

éste barrio tranquilo

siguió tranquilo por un tiempo

seguí viviendo en la misma casa 

las noches duraron lo mismo que el día

no volví a ser la misma


una vez dijiste que el amor 

es llamar a las cosas por su nombre

si pudiera describir 

lo que veo, te prometo

que voy a buscar las palabras 

un vidrio abriendo en dos este muro

de piel y carne  

un sistema que exprese gráficamente 

aquí hay una herida 

todavía sangra 


tuve que irme para después volver

sigo de pie frente a esa mujer 

que sacude su mano mientras dice

hola

hay un dolor incluso más complejo

estrellas brillando detrás de mis cuencas

¿y éste pensamiento?


agujeros pequeños decoran mis brazos

camino por las paredes 

con leves mareos, vuelvo a la cama

el insecto fétido respira difícilmente

abre la boca 

para comer más oxígeno, todo 

el oxígeno que pueda entrar en su cuerpo

sus dientes delicados en punta no parecen

haber sido creados para esto 

el cascarón blando y pegajoso 

se retuerce sobre las sábanas pulcras

óleo sobre tela



una vez le pregunté 

por qué existís, quién te mandó

cuál es la forma definitiva de tu dolor

la maldad está en todas partes, dios 

también tendría que estar 

pero se esconde 





anoche te soñé, bailabas 

con un sombrero

enorme, espuelas en los hombros

pistolas en los bolsillos 

un guerrero 

del desierto y de los bares

disparaste hacia mi sombra

un quejido doloroso 

duradero 

brotó detrás de mí

no entiendo si cambié 

mis recuerdos por otra cosa 



pongo en palabras reales

éste sueño enfermo y salvaje 

no existe un cascarón no existe 

la tristeza

encerrada en la jungla silvestre de mi memoria

del otro lado de la ventana nadie sonríe

sólo un muro blanco, ausente

y es el sol de la mañana desmoronándose

en una taza de café que se enfría sobre la mesa


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