Hastío

 Soy el centro radical de mi vergüenza, el reflejo de un horror enmudecido. 

Y cuando sentí miedo no fue por otra cosa sino por el silencio antinatural de nuestros cuerpos, acostumbrados a lo explícito del diálogo. 

Me mirabas. Detrás de tus ojos brillaba el rechazo. Así supe de tu amor, cuando dejaste de sentirlo. 




Comentarios

Entradas más populares de este blog

está despierta la jungla silvestre

Sobre la escritura de novelas

Escribir la oscuridad