Hiedra
Abro los ojos pero no puedo ver. Tengo fiebre y la boca seca. Una sensación de humedad viscosa cubre mi cuerpo como el rocío se extiende en un manto de invierno, tiemblo desnuda.
Es difícil explicar el origen de algo que todavía no entiendo, pero estamos las dos, yo y ésta cosa, sosteniéndonos una a la otra en el abrazo.
Entonces supe: nunca más voy a estar sola.
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